Del dolor a cumplir un sueño

A los 10 años Eva tuvo un problema importante de la columna lumbar. Se hizo daño practicando el trampolín con una mala caida. No podía ni siquiera aguantar sentada o de pie más de 20 minutos. Tuvó que dejar el Baile unos meses y le pusó muy triste porque era su pasión (y lo sigue siendo).

Por lo tanto empezó su camino para encontrar alguna forma de mejorar y superar ese problema. Le dijeron que tenía un “Doble esguince lumbar y un Disco desplazado”…

Empezó con una Fisioterapeuta y era Osteopata. Le ayudó mucho. Pudó recuperar rápidamente una actividad normal. El dolor aparecía nuevamente solo al estar de pie mucho rato quieta. Por ejemplo, las visitas de Museo, el Shopping más de 1h30 de forma continua le eran imposibles. 

La Osteopatia le llamó mucho la atención. Le gustó esa forma de ayudar a la gente. Un trabajo manual, muy cercano del ser humano y natural sobre todo. Sin embargo no le convencía del todo por el discurso del profesional que le atendió. Para este Doctor, era un trabajo de hombres. Había que estar fuerte para poder “manipular” a los pacientes de forma continua.

6 años después de esa experiencia el tío de Eva le presentó a su futura mujer Ariane Lorda. Había estudiado en Estados Unidos una profesión que se llama “Doctor of Chiropractic”, Chiropracteur en Francès, o Doctora en Quiropráctica en España. 

¿Quiropráctica, que es eso? ¿Algún arte marcial? ¡¡Tiene que doler seguro!!

Hablaron sobre ese trabajo y le gustó mucho. Tanto la filosofía, como la forma de tratar a las personas fueron una revelación a la hora de saber lo que quería hacer de su vida. De pronto vió los cambios importantes también con este tipo de tratamiento, recuperando toda su movilidad y flexibilidad. Y las horas de Shopping de 1h30 ya no eran un problema! 

Se pusó a buscar información sobre el tema y cuando fue la hora de empezar a estudiar elijió el IFEC (Institut Franco-Europeo de Quiropráctica) para cumplir su sueño. 

Con la experiencia, descubrió un mundo donde no paras nunca de aprender. Se necesitan muchísimos “ingredientes” diferentes a la hora de ayudar a la gente. Cada uno es único y requiere una atención distinta. 

Un dolor te puede ayudar a despertar tus ganas de realizar un sueño que tienes por dentro.

Por lo tanto no te pierdes la posibilidad de estar al 100%. Puedes venir a probarlo o compartir este testimonio para poder darlo a conocer al máximo de gente.

Muchas gracias.

 

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